Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por santi_9champions el Sáb Nov 22, 2014 10:47 pm

    Aye escribió:rescatamos no, rescatas tu, no le des pompa hablando con primera del plurar....asquito

    que haria un sistema cuando se le acusa de algo? defenderse como puede. Cuando el rio suena, agua lleva
    he puesto la presentación del editor, por eso dice "hemos rescatado" cool
    que escocido estás por dios ! cool

    aye, ¿ te has sentido aludido por la cita de orwell ? cool no me sorprendería, ya que esa cita también se puede aplicar a los que defienden el régimen nacionalista existente en cataluña... ;)

    quizás tu no te tendrías que sentir aludido, no lo sé, no te conozco (ni me interesa), pero al tal david fernández que está colaborando con un personaje tan contrario a la clase obrera como artur mas, se le puede aplicar lo de "puta un día, puta para siempre".
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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por Aye el Sáb Nov 22, 2014 11:26 pm

    Estas obsesionado con lo de catalunya...yo al menos tengo excusa

    Y no, no me he sentido aludido...Como muchas veces he dicho en este foro, la hipocresia me puede y la frasecilla de orwell es de hipocrita de tomo y lomo
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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por Nesta el Dom Nov 23, 2014 1:07 am

    Espía no, pero algo muy parecido al delatar a compañeros comunistas la verdad que sí. Orwell, o mejor dicho Eric Blair, me parece una figura muy interesante y aprovechable, pero en absoluto un mito o un referente. Personalmente critico más el mito de Orwell que su propia figura.

    La tesis de Pepe Gutierrez basa su "garantía" de personaje anticapitalista y de izquierdas en que Orwell fue censurado, la realidad es que las burguesías tanto británicas como norteamericanas no solo no le censuraron, si no que le promocionaron. Orwell era un escritor tirando a fracasado que tuvo la suerte de que la CIA viera en sus libros potencial de propaganda anticomunista y le promocionó por todos los medios.

    Por cierto, gracioso que colaborar con Artur Mas sea suficiente para ser "puta para siempre", pero defender activamente al imperialismo es de lo más honrado y coherente. Me parece muy bien la crítica a la Unión Soviética, yo también la hago, pero lo que hacía Orwell no era crítica, reventar la URSS era su objetivo específico y prioritario.
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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por Panceto el viudo el Dom Nov 23, 2014 1:08 am

    Por culpa de los anarquistas y de los trotskistas del POUM se perdio la guerra civil
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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por santi_9champions el Jue Ene 22, 2015 5:58 pm

    no digas bobadas panceto, que pareces tonto repitiendo la propaganda estalinista más rancia.
    ya rebatí ese tipo de argumento falaz en el hilo sobre 1968, año sublime de la acracia.

    volviendo al hilo, quiero evocar un libro que he descubierto recientemente. publicado por primera vez en 1940, el libro de gregory maximoff sobre la contrarrevolución leninista relata el terror leninista que se abatió sobre rusia a partir de 1917.

    maximoff, anarcosindicalista que participó en la revolución, encarcelado por el régimen bolchevique por haberse negado a participar en la represión contra los obreros y campesinos revolucionarios, liberado tras una huelga de hambre y exiliado, maximoff cuenta a lo largo de las casi 400 páginas del libro no solo el terror leninista contra la revolución popular, sino también como la actuación de stalin siguió deliberadamente los pasos de su maestro lenin.

    maximoff en 1940 es de los primeros que describe a lenin como un ideólogo fascista.

    Quoting from Lenin's pamphlet The Threatening Catastrophe and How to Fight It (Sept 1917), he argues that Lenin is indeed the "first theoretician of fascism". However when the actions of the working class in seizing control of both industrial and commercial enterprises make such a course of action, Maximoff argues that Lenin then calls for the establishment of state capitalism, with other elements of fascism being added from time to time. He bases this argument on his reading of The Next Tasks of the Soviet Power.

    https://libcom.org/library/guillotine-work-volume-1-leninist-counter-revolution-gregori-maximoff

    THE GUILLOTINE AT WORK : the Leninist counter-revolution by Gregory Maximoff

    This book offers us two very important lessons. First of all, Maximoff describes the terror under Lenin. His book stands as one of the most comprehensive documentations of the terror of the early Soviet state, which began under Lenin and was not just a Stalinist development.
    The principal lesson Maximoff wished to communicate, though, was that Marxism-Leninism was a theory, which, despite its revolutionary style, was in essence counter-revolutionary. This line of argument is a difficult one for many people to accept. While all but the most dogmatic Stalinists recognise and recoil at the brutality of the Stalin era, it is believed almost equally widely that this was due to a political deformation characteristic of Stalin the man and not an endemic feature of Marxism-Leninism itself. Lenin is permitted to retain an aura of sacrosanctity. Whoever might broadly condemn Marxism-Leninism rather than focus their critique on the Stalin personality cult is immediately suspect as an unregenerate reactionary. To avoid this charge, Maximoff has confined the material he presents to that which emanates from socialist, anarchist and official Bolshevik sources.

    Libro completo en inglés: http://es.scribd.com/doc/216590719/The-Guillotine-at-Work-Vol-1-The-Leninist-Counter-Revolution



    también cabe recordar el texto de miguel amorós "el leninismo, ideología fascista" :


    Leninismo, ideología fascista

    Porque el verdadero sujeto histórico para los leninistas no es la clase sino el partido. Ese vanguardismo alucinado es el rasgo más antiproletario del leninismo puesto que la idea de partido único mesiánico es ajena a Marx; proviene de la burguesía masona y carbonaria. Marx llamaba partido al conjunto de fuerzas que luchaban por la autoorganización de la clase obrera, no a una organización autoritaria, luminada, exclusiva y jerarquizada.

    “¡Liberar a la Humanidad del yugo bienhechor del Estado! Es extraordinario hasta qué punto los instintos criminales anidan en el hombre. Lo digo claramente: criminales. La libertad y el crimen van tan íntimamente liados, si usted prefiere, como el movimiento de un avión y su velocidad. Si la velocidad del avión es nula, permanece inmóvil, y si la libertad del hombre es nula, no comete crímenes. Está claro. El único medio de librar al hombre del crimen es librarlo de la libertad.” Evgeni Zamiatin, Nosotros, 1920.

    La existencia de sectas inmovilistas más o menos virtuales que se reclaman de Lenin es hoy un asunto más relacionado con las neurosis que acechan a los individuos inmersos en las condiciones modernas del capitalismo que con la lucha por las ideas que sostienen los rebeldes contra los ideólogos de la clase dominante. El tiempo no perdona y el fracaso final del leninismo ocurrido entre 1976 y 1980 ha llevado a los creyentes que sobrevivieron a una supervivencia esquizoide. Como ya estudió Gabel, el precio a pagar por su fe es una conciencia escindida, una especie de doble personalidad. Por un lado la realidad desmiente el dogma hasta en el menor detalle, y por el otro, la interpretación militante ha de retorcerla, encorsetarla y manipularla hasta el delirio para amoldarla al dogma y fabricar un relato maniqueo sin contradicciones. Como si de una Biblia se tratase, en dicho relato están todas las respuestas. El cuento leninista suprime la angustia que en el creyente engendran las contradicciones de la práctica, lo que constituye una poderosa arma para escapar a la realidad. El resultado sería patético para el resto de los seres vivos si los debates abundaran en el seno de un proletariado combativo como el de los años setenta, pero dado el estado actual de la conciencia de clase, o lo que es lo mismo, dada la inversión espectacular de la realidad, donde “lo verdadero es sólo un momento de lo falso”, la presencia de sectarios leninistas en las escasas discusiones de base no contribuye sino a la confusión reinante.

    El papel objetivo de las sectas consiste en falsificar la historia, ocultar la realidad, desviar la atención de los verdaderos problemas, sabotear la reflexión sobre las causas del triunfo capitalista, bloquear la formulación de tácticas de lucha adecuadas, impedir en fin el rearme teórico de los oprimidos. Los leninistas fosilizados de hoy ya no son (porque no pueden) la vanguardia de la contrarrevolución de hace treinta años o de hace sesenta, pero su función sigue siendo la misma: trabajar para la dominación como agentes provocadores.

    Dada la descomposición actual de la ideología quizás conviniese hablar de leninismos, pero lejos de perdernos en los matices que separan las distintas sectas intentaremos agrupar las características afines, que son las que mejor las definen, a saber, la negación rotunda de que en 1936 hubiera una revolución obrera, la afirmación igual de rotunda de la existencia de una clase obrera en constante avance y la creencia en el advenimiento del partido dirigente, guía de los trabajadores en la marcha hacia la revolución. Lo primero les viene, bien de los análisis derrotistas y capituladores de la revista belga “Bilan”, bien de los dictados triunfalistas del Komintern y del PCE. Si en un caso era cuestión de una guerra imperialista, en el otro, se trataba de una guerra de la independencia; en ambos, el proletariado debía dejarse machacar.

    En el universo leninista Lenin es la Virgen María; la clase obrera de la que hablan es como la cristiandad. Un chiíta del leninismo, es decir, un bordiguista, se lamentaba en la web: “¿Si nos quitan la clase obrera, qué nos queda?” En efecto, para los leninistas la clase obrera tiene una función ritual, terapéutica si se quiere, psicológica. Es un ente ideal, una abstracción, en nombre de la cual ha de tomarse el poder. No es que no exista, es que nunca ha existido. Inventada por Lenin a partir del modelo ruso de 1917, una clase obrera minoritaria en un país feudal de población eminentemente campesina asequible a una dirección exterior compuesta por intelectuales organizados como partido, no es precisamente algo que veamos todos los días. Pertenece a un pasado caduco. Es un ideal utópico, antihistórico. Sin bromas, la secta trotsquista posadista creyó haberla encontrado entre los extraterrestres de una galaxia lejana desde donde enviaban a La Tierra platillos volantes con mensajes socialistas. Los mensajes de los ovnis debieron cundir porque el proletariado leninista aparece en toda sopa planetaria; según la prensa leninista su epifanía puede suceder en cualquier acontecimiento, por ejemplo, en la guerra civil de Irak, en las movilizaciones de estudiantes franceses, o en la constitución de una “izquierda” sindical, aunque lo más frecuente sea en los conflictos laborales.

    Como no hay historia para el leninismo después de la toma del Palacio de Invierno, desde la Revolución Rusa parece que no hayan habido ni derrotas ni victorias significativas, a lo sumo algún traspiés dentro de una línea evolutiva invariable que conduce a una clase obrera impoluta, esperando a los curas de la iglesia, sus líderes, miembros por derecho del “partido”. Porque el verdadero sujeto histórico para los leninistas no es la clase sino el partido. El partido es el criterio absoluto de la verdad, que no existe por sí misma sino dentro de él, en las sagradas escrituras correctamente interpretadas. Dentro de el partido, la salvación; fuera, la condenación eterna. Ese vanguardismo alucinado es el rasgo más antiproletario del leninismo puesto que la idea de partido único mesiánico es ajena a Marx; proviene de la burguesía masona y carbonaria. Marx llamaba partido al conjunto de fuerzas que luchaban por la autoorganización de la clase obrera, no a una organización autoritaria, luminada, exclusiva y jerarquizada.

    Es revelador que los leninistas vean hoy los intereses económicos particulares como intereses de clase, cuando ya no lo son, y que, en los setenta, cuando lo eran, los trataban como asuntos sindicales, “tradeunionistas”. La diferencia radica en que entonces el proletariado luchaba a su modo, con sus propias armas, las asambleas. Eso es lo que transformaba la reivindicación parcial en exigencia de clase. Pero los leninistas desprecian las formas realmente proletarias de organización y de lucha: las asambleas, los comités elegidos y revocables, el mandato imperativo, la autodefensa, las coordinadoras, los consejos... Y las desprecian porque en tanto que formas de poder obrero ignoran los partidos y disuelven al Estado, incluido al Estado “proletario”. Por eso han ocultado tanto como los medios de comunicación la existencia del Movimiento Asambleario durante los setenta, porque son enemigos de una clase obrera real que no se parece en nada a la suya y odian por razones evidentes sus formas organizativas específicas. Al contrario de Marx, para los leninistas el ser no determina la conciencia, por lo que hay que inculcarla mediante el apostolado de los líderes. Los obreros no pueden alcanzar, según Lenin, más que una conciencia sindicalera y deben plegarse al papel de simples ejecutantes; los sindicatos que los encuadran y controlan son por lo tanto la correa de transmisión del partido. Eso no es óbice para que los leninistas alaben las asambleas y los consejos si ello les permite ejercer alguna influencia y reclutar adeptos. Durante los setenta llegaron a apoyarlas pero tan pronto como se sintieron fuertes las traicionaron, tal como, salvando las diferencias, hizo Lenin con los Soviets.

    La revista “Living Marxism”, animada por Paul Mattick, lanzaba la consigna de que “la lucha contra el fascismo comienza por la lucha contra el bolchevismo”. Durante la década de los cincuenta el capitalismo de los ejecutivos evolucionaba hacia los modos totalitarios del capitalismo de Estado soviético. Hoy, cuando la clase burocrática comunista se ha convertido al capitalismo y el mundo es arrastrado hacia la dominación fascista por la vía tecnológica, la ideología leninista es residual, polvorienta y museográfica. No estudia al capitalismo porque éste no es su enemigo, y por supuesto no quiere luchar contra él. Simplemente hace como el ajo, se repite. La labor principal de sus sectas consiste en competir unas con otras señalando “un punto particular que las distingue del movimiento de la clase” (Marx).

    La batalla teórica contra los leninistas es pues un combate menor, algo así como dar puntapiés a los muertos vivientes, pero en tanto que armazón primario de nuevas ideologías de la contrarrevolución como el hardt-negrismo no conviene descuidarla, y con este objetivo recordamos algunas banalidades de base acerca del leninismo que cualquiera podrá encontrar en las obras de Rosa Luxemburgo, Karl Korsch, los consejistas (Pannekoek, Gorter, Rülhe) o los anarquistas (Rocker, Volin, Archinoff). El leninismo a través de Negri y sus acólitos, como antes a través del estalinismo, su forma extremada, efectúa un retorno completo al pensamiento y a los modos de la burguesía, concretamente en la fase globalizadora totalitaria, manifiesto en su defensa del parlamentarismo, de los compromisos políticos, de la telefonía móvil y del espectáculo movimentista. El negrismo sostiene ideológicamente las fracciones débiles, perdedoras, de la dominación, la burocracia político administrativa, el aparato sindicalista y las clases medias, interesadas en un capitalismo intervenido por el Estado. Pero el leninismo no es diferente. Siempre defendió intereses contrarios al proletariado.

    En la Rusia de 1905 no existía una burguesía capaz de lanzarse a la lucha contra el zarismo y la iglesia como futura clase dominante. Esa misión correspondió a los intelectuales rusos, que buscaron el esclarecimiento de sus impulsos nacionalistas en el marxismo y hallaron sus mejores aliados en el campo obrero. El marxismo ruso tomó un aspecto completamente diferente del ortodoxo, puesto que en Rusia el trabajo histórico a cumplir era el de una burguesía demasiado débil: la abolición del absolutismo y la construcción de un capitalismo nacional. La teoría de Marx, adaptada por Kautsky y Bernstein, identificaba la revolución con el desarrollo de las fuerzas productivas y del Estado democrático correspondiente, lo que favorecía una praxis reformista que aunque podía funcionar en Alemania, no podía en Rusia.

    Si bien Lenin aceptaba íntegramente el revisionismo socialdemócrata de Marx, sabía que la tarea de los socialdemócratas bolcheviques de derrocar al zarismo no podía llevarse a cabo sin una revolución, para la que se necesitaban mejores fuerzas que las de los liberales rusos. Una revolución burguesa sin burgueses, y aún en su contra. La revuelta obrera de 1905 dejó al régimen absoluto malherido y la revolución de febrero de 1917 acabó con él. Aunque fue una insurrección obrera y campesina no tenía programa revolucionario ni consignas particulares, por lo que los representantes de la burguesía ocuparon su lugar. La burguesía no supo estar a la altura, mientras el proletariado se instruía políticamente y tomaba conciencia de sus objetivos; en poco tiempo la revolución perdía su carácter burgués y adoptaba un aire decididamente proletario. Durante julio-agosto Lenin aún defendía un régimen burgués con presencia obrera pero viendo el avance de los Soviets o consejos obreros cambió de orientación y lanzó la consigna del poder a los soviets, e incluso llegó a teorizar sobre la extinción del Estado. Pero la idea de poder horizontal era ajena a Lenin, que había organizado un partido sobre el modelo militar burgués, vertical, centralizado, decidiendo siempre desde arriba, con la dirección y la base fuertemente separadas. Si estaba a favor de los soviets era para intrumentalizarlos y tomar el poder. Su principal función no fue el desarrollo de los soviets, que no tenían cabida en su sistema; fue la conversión del partido bolchevique en aparato burocrático estatal, la introducción del autoritarismo burgués en el ejercicio y la representación del poder. A los soviets, los protagonistas de la revolución de octubre, en poco tiempo les fue escamoteado su poder por un Estado “proletario” que no supieron destruir. Los bolcheviques combatieron en nombre de “la dictadura del proletariado” el control obrero y la implantación de la revolución en los talleres y las fábricas, y, en general, la manifestación soberana de la voluntad obrera en organismos de democracia directa. En 1920 habían acabado con la revolución proletaria y los soviets ya no eran más que organismos castrados, decorativos. Los últimos bastiones de la revolución, los marinos de Kronstadt y el ejército makhnovista fueron aniquilados más tarde.

    Al tiempo que destruían los soviets, los emisarios bolcheviques desembarcaban en Alemania, donde el consejismo había despertado en las masas obreras y los consejos estaban a punto de convertirse en órganos efectivos de poder proletario, para asestar una puñalada por la espalda a la revolución. Por todas partes desacreditaron la consigna de Consejos Obreros y propugnaron la vuelta a los sindicatos corruptos y al partido socialdemócrata. La revolución consejista alemana cayó bajo el peso de la calumnia, la intriga y el aislamiento provocado por los bolcheviques. Sobre sus cenizas pudo reconstituirse, con la bendición de Lenin, la vieja socialdemocracia y el Estado alemán de posguerra. Lenin no dejó de combatir a los defensores del sistema de consejos cubriéndoles de improperios en el folleto preferido de todos sus seguidores, “El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo.” Ahí se quitó la máscara. Abrumando con falsedades a los comunistas de izquierda y a los Consejos, Lenin defendía su seudosocialismo panruso, que llevado a la práctica por Stalin se revelaría un nuevo tipo de fascismo. Ni de lejos concebía que la liberación de los oprimidos sólo pudiera efectuarse mediante la destrucción del poder, del terror, del miedo, de la amenaza, de la constricción. Todo aquél que desee entronizar un orden burgués encontrará las mejores condiciones de hacerlo en la separación absoluta entre masas y dirigentes, vanguardia y clase, partido y sindicatos. Lenin quería una revolución burguesa en Rusia y había formado un partido perfectamente adaptado a la tarea, pero la revolución rusa adquirió carácter obrero y estropeó sus planes. Lenin tuvo que vencer con los soviets para después vencer contra ellos. El comunismo más la electrificación cedió el paso a la NEP y a los planes quinquenales de Stalin, dando lugar a una nueva forma de capitalismo donde una nueva clase, la burocracia, desempeñaba el papel de la burguesía. Era el capitalismo de Estado. En Europa, las masas obreras fueron frenadas, desanimadas y empujadas a la derrota hasta desmoralizarse y perder la confianza consigo mismas, camino que condujo a la sumisión y al nazismo. Hitler llegó fácilmente al poder porque los dirigentes socialdemócratas y estalinistas habían corrompido tanto al proletariado alemán que éste no reparó en entregarse sin queja. “Fascismo pardo, fascismo rojo” fue el título de un memorable folleto donde Otto Rülhe mostraba que el fascismo estalinista de ayer era simplemente el leninismo de anteayer. En él nos hemos inspirado para titular nuestro artículo.

    Los paralelismos con la situación española de 1970-78 son obvios. Por un lado, el partido comunista oficial, estalinista, defendía una alianza con los sectores de la clase dominante que forzara una conversión democrática del régimen franquista. Su fuerza provenía principalmente de la manipulación de movimiento obrero, al que pretendía encuadrar dentro del aparato sindical fascista. Todos los procedimientos leninistas para impedir la autoorganización obrera fueron utilizados fielmente por el PCE. Los partidos izquierdistas, nacidos principalmente de la explosión del FLP, de escisiones del PCE y del Frente Obrero de ETA, no actuaron de otro modo. Todos atacaban al PCE por no ser suficientemente leninista y no perseguir, como Lenin, una revolución burguesa en nombre de la clase obrera. Le disputaban la dirección de Comisiones Obreras, trabajo inútil porque en 1970 Comisiones ya no era ningún movimiento social, sino la organización de los estalinistas y simpatizantes en las fábricas. Para conquistar posiciones hicieron concesiones a las genuinas formas obreras de lucha, las asambleas, pero nunca las fomentaron. Tras los sucesos de Vitoria del 3 de marzo de 1976 las diferencias con el PCE se desvanecieron y le siguieron en su política de compromisos. Se presentaron a elecciones, cosechando el más rotundo de los fracasos. Desaparecieron dejando un rastro de pequeñas sectas, pero su suicidio político fue también el del PCE, que a partir de 1980 se transformó en un partido testimonial, de ideología variable, sostenido sólo por algunos fragmentos proletarizados de la mediana y pequeña burguesía.

    Unas cuantas verdades podemos aprender de la crítica clásica del leninismo en la que nos hemos basado. Que los fundamentos de la acción que incline la balanza social del lado contrario al capitalismo no se encontrarán con los métodos de organización del tipo sindicatos o partidos, ni en los parlamentos, ni en las instituciones estatales, ni en los centros comprometidos con cualquier aspecto de la dominación. Que las masas oprimidas se hallan aisladas y dispersas, sin amigos. Que los activistas han de poner por encima de todo la capacidad de asociación, el fortalecimiento de la voluntad de acción y el desarrollo de la conciencia crítica, incluso por encima de los intereses inmediatos. Que las masas han de escoger entre tener miedo o darlo.

    Miguel Amorós, 2007
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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por ariscito el Sáb Ene 24, 2015 11:07 pm

    Nesta escribió:
    ariscito escribió:lo peor de todo no es negar que la URSS fue peor que el nazismo en sus campos de concentración, lo peor es que hoy día hay campos de exterminio en países comunistas.

    sorprende que con tantos actos de repulsa contra el nazismo hoy día se tolere en la ONU que sucedan estas cosas a día de hoy

    De que campos de exterminio a día de hoy hablas?  lauhg

    Si la ONU tiene doble rasero es contra los países comunistas, a los que mete sanciones infinitas por cosas que a otros países ignora... el país más machacado a sanciones de la ONU y por la comunidad internacional es Corea del Norte de largo.


    Oro parece plata_no es, el que no lo sabe tonto es.

    (no me había dado cuenta de que me respondiste, perdón por tardar meses)
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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por Nesta el Dom Ene 25, 2015 12:21 am

    ariscito escribió:
    Nesta escribió:
    ariscito escribió:lo peor de todo no es negar que la URSS fue peor que el nazismo en sus campos de concentración, lo peor es que hoy día hay campos de exterminio en países comunistas.

    sorprende que con tantos actos de repulsa contra el nazismo hoy día se tolere en la ONU que sucedan estas cosas a día de hoy

    De que campos de exterminio a día de hoy hablas?  lauhg

    Si la ONU tiene doble rasero es contra los países comunistas, a los que mete sanciones infinitas por cosas que a otros países ignora... el país más machacado a sanciones de la ONU y por la comunidad internacional es Corea del Norte de largo.


    Oro parece plata_no es, el que no lo sabe tonto es.

    (no me había dado cuenta de que me respondiste, perdón por tardar meses)

    http://internacional.elpais.com/internacional/2015/01/18/actualidad/1421596967_955053.html

    Shin Dong-Hyuk, el único preso que ha conseguido huir de esa cárcel norcoreana de alta seguridad, reconoce que ha falseado algunos detalles de su historia y abandona la guerra propagandística.

    Resulta que muchos medios de comunicación y organizaciones tapadera (El País, El Mundo, Amnistía Internacional...) y la propia ONU han estado mintiendo durante años, dando crédito a un farsante que se inventaba películas pagadas por el Servicio de Inteligencia Surcoreano. Pero no pasa nada, es igual que fuera campo 14 o campo 18, que colgaras de un gancho o que te sacaran las uñas. En la propaganda contra Corea todo vale, aunque no exista prueba alguna.
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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por Aye el Dom Ene 25, 2015 1:09 am

    y salio de la cueva :?
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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por Nesta el Dom Ene 25, 2015 1:49 am

    Aye escribió:y salio de la cueva :?

    Me da una pereza tremenda, en lo del Estado Islámico podría escribir horas pero es 0 productivo el debate con ciertos personajes y paso de perder el tiempo.
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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por santi_9champions el Dom Ene 25, 2015 2:24 am

    cool  cool  cool
    por lo visto hay ciertos personajes que no se han tomado demasiado bien que le desmonten con hechos históricos sus chiringuitos ideológicos que apestan.

    Nesta escribió:en lo del Estado Islámico podría escribir horas
    pero si tu compi castrista willy toledo ya lo ha dicho todo en tres palabras : todo es falso.






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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por Nesta el Dom Ene 25, 2015 5:18 am

    santi_9champions escribió:cool  cool  cool
    por lo visto hay ciertos personajes que no se han tomado demasiado bien que le desmonten con hechos históricos sus chiringuitos ideológicos que apestan.

    Nesta escribió:en lo del Estado Islámico podría escribir horas
    pero si tu compi castrista willy toledo ya lo ha dicho todo en tres palabras : todo es falso.







    A mi que me cuentas, si Willy Toledo se define como libertario/anarquista :fuyf Un poco más listo que tú al entender el brutal papel geoestratégico de Cuba y su importancia en los procesos de emancipación de toda América Latina, pero no tiene mucho que ver conmigo.

    No voy a entrar a discutir con tus idealismos frikis, tu sigue soltando flipadas y retorcimientos que no se tragan ni los más tontos, como que Lenin es fascista, o como que evidenciar que los anarcosindicalistas no se han comido una mierda -nunca, y en ningún sitio- por su propia incapacidad y sectarismo sea "propaganda stalinista" y te harán caso los mismos que se leen los bodrios pedantes que te gusta copypastear, ninguno.
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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por santi_9champions el Dom Ene 25, 2015 5:37 am

    cool cool

    pero si no se trata de idealismos frikis, se trata simple y llanamente de la realidad histórica.. una realidad histórica que deja en muy mal sitio a la mierda ideológica que tu sigues profesando con tanto éxito... :fuyf

    en cuanto a willy, él podrá definirse como le da la gana, yo le defino diciendo que es uno de los hombres que dice más gilipolleces al minuto.
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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por Nesta el Dom Ene 25, 2015 6:08 am

    santi_9champions escribió:cool cool

    pero si no se trata de idealismos frikis, se trata simple y llanamente de la realidad histórica.. una realidad histórica que deja en muy mal sitio a la mierda ideológica que tu sigues profesando con tanto éxito... :fuyf

    en cuanto a willy, él podrá definirse como le da la gana, yo le defino diciendo que es uno de los hombres que dice más gilipolleces al minuto.

    Willy, al fin y al cabo no es más que un tío más, respetable desde el punto de vista de haber pasado de ganar millones a dejárselo todo por sus ideas y estar con 400€ al mes, por jugársela y tener una implicación muy real con los saharauis y en mil luchas, defendible desde el punto de vista de que es un tío que literalmente no puede trabajar en España por haberse mojado ideológicamente. Por lo que creo que cuanto menos hay que tenerle un respeto, al menos desde gente que no ha sacrificado ni la décima parte que él. Pero en ningún caso representativo de nada, ni experto en nada, y ni por lo más remoto un pensador a tener en cuenta, en mi opinión.

    Luego, yo no profeso nada porque el marxismo no es ninguna religión, yo aplico herramientas. Efectivamente queda en muy mal lugar desde un idealismo donde todo tiene que ser auto-organizado y sin mediar palabra con nadie que no sea ultra-puro, desde la práctica lo que la realidad histórica sí deja claro es que el anarcosindicalismo no ha tenido ninguna experiencia exitosa en ningún lugar (culpables externos infinitos y excusas infinitas, eso sí), y la autocrítica es inexistente. El sistema organizativo más eficiente ha demostrado ser de largo el centralismo democrático.

    Últimamente algo que noto mucho, es que discuto de manera muy dura con ultra-puros y ultra-sectareos, sean desde "leninistas" rollo PCE-r hasta anarquistas, y sin embargo a las masas populares y a la gente normal sea en centros de trabajo, movilizaciones, gente de plataformas, etc. me las meto en el bolsillo en un momento. Por eso entiende que prefiera dedicarme a cosas más útiles, hasta el mes que viene my friend.
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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por santi_9champions el Dom Ene 25, 2015 6:47 am

    me parece que sigues sin entender absolutamente nada de lo que he dicho. pero no pasa nada, nevermind... solo diré que lo que llamas "centralismo democrático" es uno de los sistemas utilizados desde hace bastante tiempo por la contrarrevolución.

    Nesta escribió: a la gente normal sea en centros de trabajo, movilizaciones, gente de plataformas, etc. me las meto en el bolsillo en un momento.
    cool cool cool
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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por HELL el Miér Ene 28, 2015 1:54 am

    No se quienes son para ti los buenos, ni me importa, en ese hilo que tanto te gusta citar ya te deje muy claro que los anarquistas utilizaron las armas soviéticas (Durruti para la marcha hacia Zaragoza), con quien y como se reunían, las razones de Lister, etc.) por tanto puedes seguir colgando panfletos, pero seria bueno que revisases la historia, la historia REAL y no la inventada o lo que tú supones que ocurrió, a mi me aburre por que nunca se a donde pretendes llegar.

    Y las citas a Orwell o Zamiatin esta muy bien (su “Nosotros” supera en mucho “1.984”, pero se le da menos publicidad), y leerlos y no quedarse solo con sus citas también.

    Saludos
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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por Horowitz el Miér Ene 28, 2015 7:10 pm

    santi_9champions escribió:no digas bobadas panceto, que pareces tonto repitiendo la propaganda estalinista más rancia.
    ya rebatí ese tipo de argumento falaz en el hilo sobre 1968, año sublime de la acracia.

    volviendo al hilo, quiero evocar un libro que he descubierto recientemente. publicado por primera vez en 1940, el libro de gregory maximoff sobre la contrarrevolución leninista relata el terror leninista que se abatió sobre rusia a partir de 1917.

    maximoff, anarcosindicalista que participó en la revolución, encarcelado por el régimen bolchevique por haberse negado a participar en la represión contra los obreros y campesinos revolucionarios, liberado tras una huelga de hambre y exiliado, maximoff cuenta a lo largo de las casi 400 páginas del libro no solo el terror leninista contra la revolución popular, sino también como la actuación de stalin siguió deliberadamente los pasos de su maestro lenin.

    maximoff en 1940 es de los primeros que describe a lenin como un ideólogo fascista.

    Quoting from Lenin's pamphlet The Threatening Catastrophe and How to Fight It (Sept 1917), he argues that Lenin is indeed the "first theoretician of fascism". However when the actions of the working class in seizing control of both industrial and commercial enterprises make such a course of action, Maximoff argues that Lenin then calls for the establishment of state capitalism, with other elements of fascism being added from time to time. He bases this argument on his reading of The Next Tasks of the Soviet Power.

    https://libcom.org/library/guillotine-work-volume-1-leninist-counter-revolution-gregori-maximoff

    THE GUILLOTINE AT WORK : the Leninist counter-revolution by Gregory Maximoff

    This book offers us two very important lessons. First of all, Maximoff describes the terror under Lenin. His book stands as one of the most comprehensive documentations of the terror of the early Soviet state, which began under Lenin and was not just a Stalinist development.
    The principal lesson Maximoff wished to communicate, though, was that Marxism-Leninism was a theory, which, despite its revolutionary style, was in essence counter-revolutionary. This line of argument is a difficult one for many people to accept. While all but the most dogmatic Stalinists recognise and recoil at the brutality of the Stalin era, it is believed almost equally widely that this was due to a political deformation characteristic of Stalin the man and not an endemic feature of Marxism-Leninism itself. Lenin is permitted to retain an aura of sacrosanctity. Whoever might broadly condemn Marxism-Leninism rather than focus their critique on the Stalin personality cult is immediately suspect as an unregenerate reactionary. To avoid this charge, Maximoff has confined the material he presents to that which emanates from socialist, anarchist and official Bolshevik sources.

    Libro completo en inglés: http://es.scribd.com/doc/216590719/The-Guillotine-at-Work-Vol-1-The-Leninist-Counter-Revolution



    también cabe recordar el texto de miguel amorós "el leninismo, ideología fascista" :


    Leninismo, ideología fascista

    Porque el verdadero sujeto histórico para los leninistas no es la clase sino el partido. Ese vanguardismo alucinado es el rasgo más antiproletario del leninismo puesto que la idea de partido único mesiánico es ajena a Marx; proviene de la burguesía masona y carbonaria. Marx llamaba partido al conjunto de fuerzas que luchaban por la autoorganización de la clase obrera, no a una organización autoritaria, luminada, exclusiva y jerarquizada.

    “¡Liberar a la Humanidad del yugo bienhechor del Estado! Es extraordinario hasta qué punto los instintos criminales anidan en el hombre. Lo digo claramente: criminales. La libertad y el crimen van tan íntimamente liados, si usted prefiere, como el movimiento de un avión y su velocidad. Si la velocidad del avión es nula, permanece inmóvil, y si la libertad del hombre es nula, no comete crímenes. Está claro. El único medio de librar al hombre del crimen es librarlo de la libertad.” Evgeni Zamiatin, Nosotros, 1920.

    La existencia de sectas inmovilistas más o menos virtuales que se reclaman de Lenin es hoy un asunto más relacionado con las neurosis que acechan a los individuos inmersos en las condiciones modernas del capitalismo que con la lucha por las ideas que sostienen los rebeldes contra los ideólogos de la clase dominante. El tiempo no perdona y el fracaso final del leninismo ocurrido entre 1976 y 1980 ha llevado a los creyentes que sobrevivieron a una supervivencia esquizoide. Como ya estudió Gabel, el precio a pagar por su fe es una conciencia escindida, una especie de doble personalidad. Por un lado la realidad desmiente el dogma hasta en el menor detalle, y por el otro, la interpretación militante ha de retorcerla, encorsetarla y manipularla hasta el delirio para amoldarla al dogma y fabricar un relato maniqueo sin contradicciones. Como si de una Biblia se tratase, en dicho relato están todas las respuestas. El cuento leninista suprime la angustia que en el creyente engendran las contradicciones de la práctica, lo que constituye una poderosa arma para escapar a la realidad. El resultado sería patético para el resto de los seres vivos si los debates abundaran en el seno de un proletariado combativo como el de los años setenta, pero dado el estado actual de la conciencia de clase, o lo que es lo mismo, dada la inversión espectacular de la realidad, donde “lo verdadero es sólo un momento de lo falso”, la presencia de sectarios leninistas en las escasas discusiones de base no contribuye sino a la confusión reinante.

    El papel objetivo de las sectas consiste en falsificar la historia, ocultar la realidad, desviar la atención de los verdaderos problemas, sabotear la reflexión sobre las causas del triunfo capitalista, bloquear la formulación de tácticas de lucha adecuadas, impedir en fin el rearme teórico de los oprimidos. Los leninistas fosilizados de hoy ya no son (porque no pueden) la vanguardia de la contrarrevolución de hace treinta años o de hace sesenta, pero su función sigue siendo la misma: trabajar para la dominación como agentes provocadores.

    Dada la descomposición actual de la ideología quizás conviniese hablar de leninismos, pero lejos de perdernos en los matices que separan las distintas sectas intentaremos agrupar las características afines, que son las que mejor las definen, a saber, la negación rotunda de que en 1936 hubiera una revolución obrera, la afirmación igual de rotunda de la existencia de una clase obrera en constante avance y la creencia en el advenimiento del partido dirigente, guía de los trabajadores en la marcha hacia la revolución. Lo primero les viene, bien de los análisis derrotistas y capituladores de la revista belga “Bilan”, bien de los dictados triunfalistas del Komintern y del PCE. Si en un caso era cuestión de una guerra imperialista, en el otro, se trataba de una guerra de la independencia; en ambos, el proletariado debía dejarse machacar.

    En el universo leninista Lenin es la Virgen María; la clase obrera de la que hablan es como la cristiandad. Un chiíta del leninismo, es decir, un bordiguista, se lamentaba en la web: “¿Si nos quitan la clase obrera, qué nos queda?” En efecto, para los leninistas la clase obrera tiene una función ritual, terapéutica si se quiere, psicológica. Es un ente ideal, una abstracción, en nombre de la cual ha de tomarse el poder. No es que no exista, es que nunca ha existido. Inventada por Lenin a partir del modelo ruso de 1917, una clase obrera minoritaria en un país feudal de población eminentemente campesina asequible a una dirección exterior compuesta por intelectuales organizados como partido, no es precisamente algo que veamos todos los días. Pertenece a un pasado caduco. Es un ideal utópico, antihistórico. Sin bromas, la secta trotsquista posadista creyó haberla encontrado entre los extraterrestres de una galaxia lejana desde donde enviaban a La Tierra platillos volantes con mensajes socialistas. Los mensajes de los ovnis debieron cundir porque el proletariado leninista aparece en toda sopa planetaria; según la prensa leninista su epifanía puede suceder en cualquier acontecimiento, por ejemplo, en la guerra civil de Irak, en las movilizaciones de estudiantes franceses, o en la constitución de una “izquierda” sindical, aunque lo más frecuente sea en los conflictos laborales.

    Como no hay historia para el leninismo después de la toma del Palacio de Invierno, desde la Revolución Rusa parece que no hayan habido ni derrotas ni victorias significativas, a lo sumo algún traspiés dentro de una línea evolutiva invariable que conduce a una clase obrera impoluta, esperando a los curas de la iglesia, sus líderes, miembros por derecho del “partido”. Porque el verdadero sujeto histórico para los leninistas no es la clase sino el partido. El partido es el criterio absoluto de la verdad, que no existe por sí misma sino dentro de él, en las sagradas escrituras correctamente interpretadas. Dentro de el partido, la salvación; fuera, la condenación eterna. Ese vanguardismo alucinado es el rasgo más antiproletario del leninismo puesto que la idea de partido único mesiánico es ajena a Marx; proviene de la burguesía masona y carbonaria. Marx llamaba partido al conjunto de fuerzas que luchaban por la autoorganización de la clase obrera, no a una organización autoritaria, luminada, exclusiva y jerarquizada.

    Es revelador que los leninistas vean hoy los intereses económicos particulares como intereses de clase, cuando ya no lo son, y que, en los setenta, cuando lo eran, los trataban como asuntos sindicales, “tradeunionistas”. La diferencia radica en que entonces el proletariado luchaba a su modo, con sus propias armas, las asambleas. Eso es lo que transformaba la reivindicación parcial en exigencia de clase. Pero los leninistas desprecian las formas realmente proletarias de organización y de lucha: las asambleas, los comités elegidos y revocables, el mandato imperativo, la autodefensa, las coordinadoras, los consejos... Y las desprecian porque en tanto que formas de poder obrero ignoran los partidos y disuelven al Estado, incluido al Estado “proletario”. Por eso han ocultado tanto como los medios de comunicación la existencia del Movimiento Asambleario durante los setenta, porque son enemigos de una clase obrera real que no se parece en nada a la suya y odian por razones evidentes sus formas organizativas específicas. Al contrario de Marx, para los leninistas el ser no determina la conciencia, por lo que hay que inculcarla mediante el apostolado de los líderes. Los obreros no pueden alcanzar, según Lenin, más que una conciencia sindicalera y deben plegarse al papel de simples ejecutantes; los sindicatos que los encuadran y controlan son por lo tanto la correa de transmisión del partido. Eso no es óbice para que los leninistas alaben las asambleas y los consejos si ello les permite ejercer alguna influencia y reclutar adeptos. Durante los setenta llegaron a apoyarlas pero tan pronto como se sintieron fuertes las traicionaron, tal como, salvando las diferencias, hizo Lenin con los Soviets.

    La revista “Living Marxism”, animada por Paul Mattick, lanzaba la consigna de que “la lucha contra el fascismo comienza por la lucha contra el bolchevismo”. Durante la década de los cincuenta el capitalismo de los ejecutivos evolucionaba hacia los modos totalitarios del capitalismo de Estado soviético. Hoy, cuando la clase burocrática comunista se ha convertido al capitalismo y el mundo es arrastrado hacia la dominación fascista por la vía tecnológica, la ideología leninista es residual, polvorienta y museográfica. No estudia al capitalismo porque éste no es su enemigo, y por supuesto no quiere luchar contra él. Simplemente hace como el ajo, se repite. La labor principal de sus sectas consiste en competir unas con otras señalando “un punto particular que las distingue del movimiento de la clase” (Marx).

    La batalla teórica contra los leninistas es pues un combate menor, algo así como dar puntapiés a los muertos vivientes, pero en tanto que armazón primario de nuevas ideologías de la contrarrevolución como el hardt-negrismo no conviene descuidarla, y con este objetivo recordamos algunas banalidades de base acerca del leninismo que cualquiera podrá encontrar en las obras de Rosa Luxemburgo, Karl Korsch, los consejistas (Pannekoek, Gorter, Rülhe) o los anarquistas (Rocker, Volin, Archinoff). El leninismo a través de Negri y sus acólitos, como antes a través del estalinismo, su forma extremada, efectúa un retorno completo al pensamiento y a los modos de la burguesía, concretamente en la fase globalizadora totalitaria, manifiesto en su defensa del parlamentarismo, de los compromisos políticos, de la telefonía móvil y del espectáculo movimentista. El negrismo sostiene ideológicamente las fracciones débiles, perdedoras, de la dominación, la burocracia político administrativa, el aparato sindicalista y las clases medias, interesadas en un capitalismo intervenido por el Estado. Pero el leninismo no es diferente. Siempre defendió intereses contrarios al proletariado.

    En la Rusia de 1905 no existía una burguesía capaz de lanzarse a la lucha contra el zarismo y la iglesia como futura clase dominante. Esa misión correspondió a los intelectuales rusos, que buscaron el esclarecimiento de sus impulsos nacionalistas en el marxismo y hallaron sus mejores aliados en el campo obrero. El marxismo ruso tomó un aspecto completamente diferente del ortodoxo, puesto que en Rusia el trabajo histórico a cumplir era el de una burguesía demasiado débil: la abolición del absolutismo y la construcción de un capitalismo nacional. La teoría de Marx, adaptada por Kautsky y Bernstein, identificaba la revolución con el desarrollo de las fuerzas productivas y del Estado democrático correspondiente, lo que favorecía una praxis reformista que aunque podía funcionar en Alemania, no podía en Rusia.

    Si bien Lenin aceptaba íntegramente el revisionismo socialdemócrata de Marx, sabía que la tarea de los socialdemócratas bolcheviques de derrocar al zarismo no podía llevarse a cabo sin una revolución, para la que se necesitaban mejores fuerzas que las de los liberales rusos. Una revolución burguesa sin burgueses, y aún en su contra. La revuelta obrera de 1905 dejó al régimen absoluto malherido y la revolución de febrero de 1917 acabó con él. Aunque fue una insurrección obrera y campesina no tenía programa revolucionario ni consignas particulares, por lo que los representantes de la burguesía ocuparon su lugar. La burguesía no supo estar a la altura, mientras el proletariado se instruía políticamente y tomaba conciencia de sus objetivos; en poco tiempo la revolución perdía su carácter burgués y adoptaba un aire decididamente proletario. Durante julio-agosto Lenin aún defendía un régimen burgués con presencia obrera pero viendo el avance de los Soviets o consejos obreros cambió de orientación y lanzó la consigna del poder a los soviets, e incluso llegó a teorizar sobre la extinción del Estado. Pero la idea de poder horizontal era ajena a Lenin, que había organizado un partido sobre el modelo militar burgués, vertical, centralizado, decidiendo siempre desde arriba, con la dirección y la base fuertemente separadas. Si estaba a favor de los soviets era para intrumentalizarlos y tomar el poder. Su principal función no fue el desarrollo de los soviets, que no tenían cabida en su sistema; fue la conversión del partido bolchevique en aparato burocrático estatal, la introducción del autoritarismo burgués en el ejercicio y la representación del poder. A los soviets, los protagonistas de la revolución de octubre, en poco tiempo les fue escamoteado su poder por un Estado “proletario” que no supieron destruir. Los bolcheviques combatieron en nombre de “la dictadura del proletariado” el control obrero y la implantación de la revolución en los talleres y las fábricas, y, en general, la manifestación soberana de la voluntad obrera en organismos de democracia directa. En 1920 habían acabado con la revolución proletaria y los soviets ya no eran más que organismos castrados, decorativos. Los últimos bastiones de la revolución, los marinos de Kronstadt y el ejército makhnovista fueron aniquilados más tarde.

    Al tiempo que destruían los soviets, los emisarios bolcheviques desembarcaban en Alemania, donde el consejismo había despertado en las masas obreras y los consejos estaban a punto de convertirse en órganos efectivos de poder proletario, para asestar una puñalada por la espalda a la revolución. Por todas partes desacreditaron la consigna de Consejos Obreros y propugnaron la vuelta a los sindicatos corruptos y al partido socialdemócrata. La revolución consejista alemana cayó bajo el peso de la calumnia, la intriga y el aislamiento provocado por los bolcheviques. Sobre sus cenizas pudo reconstituirse, con la bendición de Lenin, la vieja socialdemocracia y el Estado alemán de posguerra. Lenin no dejó de combatir a los defensores del sistema de consejos cubriéndoles de improperios en el folleto preferido de todos sus seguidores, “El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo.” Ahí se quitó la máscara. Abrumando con falsedades a los comunistas de izquierda y a los Consejos, Lenin defendía su seudosocialismo panruso, que llevado a la práctica por Stalin se revelaría un nuevo tipo de fascismo. Ni de lejos concebía que la liberación de los oprimidos sólo pudiera efectuarse mediante la destrucción del poder, del terror, del miedo, de la amenaza, de la constricción. Todo aquél que desee entronizar un orden burgués encontrará las mejores condiciones de hacerlo en la separación absoluta entre masas y dirigentes, vanguardia y clase, partido y sindicatos. Lenin quería una revolución burguesa en Rusia y había formado un partido perfectamente adaptado a la tarea, pero la revolución rusa adquirió carácter obrero y estropeó sus planes. Lenin tuvo que vencer con los soviets para después vencer contra ellos. El comunismo más la electrificación cedió el paso a la NEP y a los planes quinquenales de Stalin, dando lugar a una nueva forma de capitalismo donde una nueva clase, la burocracia, desempeñaba el papel de la burguesía. Era el capitalismo de Estado. En Europa, las masas obreras fueron frenadas, desanimadas y empujadas a la derrota hasta desmoralizarse y perder la confianza consigo mismas, camino que condujo a la sumisión y al nazismo. Hitler llegó fácilmente al poder porque los dirigentes socialdemócratas y estalinistas habían corrompido tanto al proletariado alemán que éste no reparó en entregarse sin queja. “Fascismo pardo, fascismo rojo” fue el título de un memorable folleto donde Otto Rülhe mostraba que el fascismo estalinista de ayer era simplemente el leninismo de anteayer. En él nos hemos inspirado para titular nuestro artículo.

    Los paralelismos con la situación española de 1970-78 son obvios. Por un lado, el partido comunista oficial, estalinista, defendía una alianza con los sectores de la clase dominante que forzara una conversión democrática del régimen franquista. Su fuerza provenía principalmente de la manipulación de movimiento obrero, al que pretendía encuadrar dentro del aparato sindical fascista. Todos los procedimientos leninistas para impedir la autoorganización obrera fueron utilizados fielmente por el PCE. Los partidos izquierdistas, nacidos principalmente de la explosión del FLP, de escisiones del PCE y del Frente Obrero de ETA, no actuaron de otro modo. Todos atacaban al PCE por no ser suficientemente leninista y no perseguir, como Lenin, una revolución burguesa en nombre de la clase obrera. Le disputaban la dirección de Comisiones Obreras, trabajo inútil porque en 1970 Comisiones ya no era ningún movimiento social, sino la organización de los estalinistas y simpatizantes en las fábricas. Para conquistar posiciones hicieron concesiones a las genuinas formas obreras de lucha, las asambleas, pero nunca las fomentaron. Tras los sucesos de Vitoria del 3 de marzo de 1976 las diferencias con el PCE se desvanecieron y le siguieron en su política de compromisos. Se presentaron a elecciones, cosechando el más rotundo de los fracasos. Desaparecieron dejando un rastro de pequeñas sectas, pero su suicidio político fue también el del PCE, que a partir de 1980 se transformó en un partido testimonial, de ideología variable, sostenido sólo por algunos fragmentos proletarizados de la mediana y pequeña burguesía.

    Unas cuantas verdades podemos aprender de la crítica clásica del leninismo en la que nos hemos basado. Que los fundamentos de la acción que incline la balanza social del lado contrario al capitalismo no se encontrarán con los métodos de organización del tipo sindicatos o partidos, ni en los parlamentos, ni en las instituciones estatales, ni en los centros comprometidos con cualquier aspecto de la dominación. Que las masas oprimidas se hallan aisladas y dispersas, sin amigos. Que los activistas han de poner por encima de todo la capacidad de asociación, el fortalecimiento de la voluntad de acción y el desarrollo de la conciencia crítica, incluso por encima de los intereses inmediatos. Que las masas han de escoger entre tener miedo o darlo.

    Miguel Amorós, 2007
    +10000000
    No te dejes amedrentar por la chusma comunista, santi!
    Has puesto verdades como puños sobre la catástrofe que ha significado para los pueblos tanto el leninismo como su hijo degenerado, el estalinismo.
    gh gh
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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por Nesta el Jue Ene 29, 2015 3:33 am

    HELL escribió:No se quienes son para ti los buenos, ni me importa, en ese hilo que tanto te gusta citar ya te deje muy claro que los anarquistas utilizaron las armas soviéticas (Durruti para la marcha hacia Zaragoza), con quien y como se reunían, las razones de Lister, etc.) por tanto puedes seguir colgando panfletos, pero seria bueno que revisases la historia, la historia REAL y no la inventada o lo que tú supones que ocurrió, a mi me aburre por que nunca se a donde pretendes llegar.

    Y las citas a Orwell o Zamiatin esta muy bien (su “Nosotros” supera en mucho “1.984”, pero se le da menos publicidad), y leerlos y no quedarse solo con sus citas también.

    Saludos

    Es un dieciseisañero que no tiene mucha idea de nada pero arrogancia para repartir, no esperes que entre a un debate en serio sobre nada, yo paso de esta gente. Te linkea libros que parezca que le den la razón cuando se lee la sinopsis y ya está. Y leer solo lo que le gusta, nada de tocar un libro de Lenin, para que criticar sabiendo cuando puedes criticar sin saber?

    Yo entiendo bien sus posturas, porque lo mismo que defiende él lo he defendido yo hace años, simplemente hice autocrítica y entendí que no basta con ser los más puros estéticamente, hay que organizarse y mancharse las manos. Y si no lo haces, además dejarás de ser tan "puro", pues escondido en un rincón marginal no estarás haciendo todo lo que podrías. Además estoy de acuerdo con sus posturas, (sea auto-organización, sea antidesarrollismo y mucho más...), entiendo que serán necesarias, pero también entiendo que son izquierdistas en nuestra situación concreta actual, es decir, no son aplicables en la correlación de fuerzas que tenemos. Por tanto, es estratégicamente demasiado pronto para hacer prioritarias esas consignas.
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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por HELL el Vie Ene 30, 2015 1:47 am

    Nesta escribió:
    HELL escribió:No se quienes son para ti los buenos, ni me importa, en ese hilo que tanto te gusta citar ya te deje muy claro que los anarquistas utilizaron las armas soviéticas (Durruti para la marcha hacia Zaragoza), con quien y como se reunían, las razones de Lister, etc.) por tanto puedes seguir colgando panfletos, pero seria bueno que revisases la historia, la historia REAL y no la inventada o lo que tú supones que ocurrió, a mi me aburre por que nunca se a donde pretendes llegar.

    Y las citas a Orwell o Zamiatin esta muy bien (su “Nosotros” supera en mucho “1.984”, pero se le da menos publicidad), y leerlos y no quedarse solo con sus citas también.

    Saludos

    Es un dieciseisañero que no tiene mucha idea de nada pero arrogancia para repartir, no esperes que entre a un debate en serio sobre nada, yo paso de esta gente. Te linkea libros que parezca que le den la razón cuando se lee la sinopsis y ya está. Y leer solo lo que le gusta, nada de tocar un libro de Lenin, para que criticar sabiendo cuando puedes criticar sin saber?

    Yo entiendo bien sus posturas, porque lo mismo que defiende él lo he defendido yo hace años, simplemente hice autocrítica y entendí que no basta con ser los más puros estéticamente, hay que organizarse y mancharse las manos. Y si no lo haces, además dejarás de ser tan "puro", pues escondido en un rincón marginal no estarás haciendo todo lo que podrías. Además estoy de acuerdo con sus posturas, (sea auto-organización, sea antidesarrollismo y mucho más...), entiendo que serán necesarias, pero también entiendo que son izquierdistas en nuestra situación concreta actual, es decir, no son aplicables en la correlación de fuerzas que tenemos. Por tanto, es estratégicamente demasiado pronto para hacer prioritarias esas consignas.

    Yo en estos temas ya ni entro, lo cierto es que para entender las políticas de Stalin, no todas acertadas, también hay que entender en que situación política y social se encontraba la Rusia que el dirige, una población en su mayoría analfabeta, que no tenia comida, que los campesinos, en la practica, eran esclavos de los latifundistas, etc., y lo cierto es que Stalin, con sus errores, mejora en TODOS los aspectos la vida de la mayoría de los rusos, y tampoco olvidemos la situación geopolítica, en una etapa de entreguerras. Si no ponemos las acciones en su lugar histórico, y las analizamos si tener en cuenta eso, es perder el tiempo.
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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por santi_9champions el Lun Feb 02, 2015 4:58 am

    acaban de publicarse dos libros importantes sobre el el periodo estalinista que permiten entender diferentes aspectos del régimen comunista.


    karl schlögel, terror y utopía : moscú en 1937

    1937 es un año de terribles paradojas para la ciudad de Moscú: el fabuloso desarrollo urbanístico de la ciudad, que se materializa en la construcción del nuevo metro, el Canal de Moscú, los rascacielos y la efervescencia cultural, convive con la muerte de un millón y medio de personas, la falta de privacidad, la delación y los falsos juicios, que sumieron a los ciudadanos en lo que se ha denominado el «Gran Terror». En este ensayo absorbente Schlögel nos transporta a vista de pájaro a una época en que la frontera entre el sueño y la pesadilla desapareció en aras de la construcción de una nueva sociedad. Una obra monumental y rigurosa que narra uno de los episodios más dramáticos y perturbadores de la historia reciente.


    gyorgy faludy, días felices en el infierno

    [...] – ¿Y qué es entonces para ti un verdadero bolchevique? –le pregunté–. ¿El que cree en el marxismo-leninismo?…
    – Ser bolchevique no es una cuestión de creencias. Nuestra biblia no dice: "En el principio era el verbo". Lo que nosotros decimos es: "En el principio era la Acción". ¿Qué estarías dispuesta a hacer por el partido, Suzy?
    Suzy se puso colorada.
    – Me dejaría matar por él –dijo tras un segundo de reflexión.
    – No es bastante –dijo Konor con cara de decepción–. De lo que uno tiene que ser capaz es de matar, más que de dejarse matar.
    – ¿Matar a inocentes? –apostillé.
    – En términos absolutos, todo el mundo es inocente –respondió Komor–. Y en términos relativos, todo aquel al que el Partido declara culpable es culpable. [...] — György Faludy en 'Días felices en el infierno'.


    Días felices en el infierno, la obra maestra del poeta, periodista, traductor y enfant terrible de las letras húngaras del siglo xx György Faludy (Budapest, 1910- 2006), es el relato trepidante de quince años de la biografía del autor, que comprenden desde su huida de Hungría (perseguido judicialmente por el gobierno filonazi), a finales de 1938, hasta su salida del campo de trabajos forzados de Recsk, donde había sido internado en 1949, entre los miles de detenidos a raíz del proceso a Lazsló Rajk, que fue el bautismo de sangre del estalinismo húngaro. Editado en inglés en 1962, el libro no fue publicado en húngaro hasta 1989, tras la caída del régimen comunista.

    Más allá de su interés histórico, como crónica documental del «socialismo real» y como texto pionero de la «literatura del Gulag», el libro es el testimonio de una curiosa e irrepetible aventura intelectual, aparte de contener, sabia y elegantemente administrados, elementos de todos los géneros y subgéneros literarios. La poesía, la economía política, el erotismo, la historia antigua, el humor, las aventuras, los sueños, el espionaje y el horror se dan cita en ella para componer un relato animado y vivo, poblado de personajes inolvidables y de episodios insólitos.
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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por Thalandor el Sáb Feb 14, 2015 6:20 am

    un pequeño video sobre best korea
    https://www.youtube.com/watch?v=No9wBbrlgfk
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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por santi_9champions el Sáb Feb 14, 2015 9:21 pm

    uno de los primeros en denunciar el socialismo de los intelectuales, es decir la formación de una burocracia que iba a seguir explotando al proletariado, fue jan waclaw machajski : http://es.wikipedia.org/wiki/Jan_Wac%C5%82aw_Machajski

    « En la segunda mitad del siglo XIX, algunos trabajadores intelectuales se han apropriado el socialismo obrero en general, y el pensamiento de Marx en particular, para convertirlos en su ideología. El primero que se dió cuenta de ese proceso fue seguramente Miguel Bakunin. Más tarde George Orwell lo conceptualizó oponiendo radicalmente el socialismo obrero y el socialismo intelectual. Entre los dos, un autor polaco que merecería más reconocimiento, Jan Waclav Makhaïski (1866-1926), le ha consagrado la mayor parte de sus escritos. Esos « trabajadores intelectuales » – « mercenarios privilegiados » del Capital y del Estado, según Machajski – no solo se aproprian el ideal socialista, también desfiguran y pervierten el socialismo obrero. En realidad, no hay nada en el socialismo intelectual que recuerde el proyecto de emancipación de los obreros ansiosos de justicia social. »

    Jan Waclaw Machajski tras someter la social-democracia alemana a una profunda crítica desde un punto de vista marxista revolucionario, dirige su crítica marxista contra los marxistas rusos, el marxismo, el propio Marx y el socialismo en general. Su conclusión, a la vez extrema y paradójica, basada sobre una reflexión teórica minuciosa y después de haber frecuentado durante mucho tiempo el entorno de los revolucionarios rusos, es que el socialismo no sería más que la ideología de intelectuales que se aprovechan de la posición central que ocupan en la sociedad capitalista (gestión de la economía, control de la producción, monopolio de los conocimientos) para erigirse en nueva clase dominante : « La expropriación de la clase capitalista no significa en absoluto la expropriación de toda la sociedad burguesa. Con la supresión de los capitalistas privados, la clase obrera moderna, los esclavos contemporáneos, siguen siendo condenados al trabajo manual durante toda su vida ; por consiguiente, la plusvalía nacional creada por ellos no desaparece pero pasa a manos del Estado democrático como fondo de mantenimiento para la existencia parasitaria de los saqueadores y de la sociedad burguesa. Esta última, después de la supresión de los capitalistas, continua siendo una sociedad dominante igual que antes, la de los dirigentes y gobernantes cultivados, el mundo de las "manos blancas". Sigue siendo poseedora del beneficio nacional que se reparte de igual forma que ahora : "honorarios" de los "trabajadores intelectuales" ; y gracias a la propiedad familial y a su modo de vida, ese sistema se conserva y se perpetúa de generación en generación.

    La experiencia histórica habría demostrado la exactitud de los análisis de Machajski que son útiles para comprender el fracaso del proyecto "socialista" de emancipación de la clase obrera. Como lo explica en El Trabajador intelectual : « Toda Rusia sabe ahora que el socialismo revolucionario, ilustrado por la ciencia "proletaria" e infallible de los marxistas, es el críado más seguro y fiel de la burguesía. »
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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por santi_9champions el Lun Feb 16, 2015 8:37 am


    Kronstadt 1921 : Proletariado contra dictadura comunista

    Los marineros de Kronstadt habían participado activamente en la revolución rusa de febrero de 1917 que derrocó al zarismo en nombre de grandes aspiraciones : la paz inmediata, la tierra para los campesinos, la toma de las fábricas por los obreros, una inmensa esperanza simbolizada por el lema : "¡ Todo el poder para los soviets !". Lenin, líder del partido bolchevique, supo mediante la demagogia más extrema seducir a los soviets para, en su nombre, hacer un golpe de Estado contra el gobierno provisorio socialista. Fue el inicio de una evolución totalitaria del partido comunista (nuevo sello del Partido desde febrero de 1918), bautizada falazmente "dictadura del proletariado". La supresión de las libertades conquistadas provocó una terrible guerra civil oponiendo los leninistas a todos los que les contestaban.

    Ante el bloqueo de las conquistas sociales y políticas obtenidas anteriormente, se desencadenaron huelgas obreras en Petrograd. En marzo de 1921, en solidaridad con esas huelgas, estalla la revuelta de los marineros, soldados y obreros del puerto militar de Kronstadt. Los insurrectos, fieles a los ideales de la Revolución, quieren suprimir la dictadura del partido comunista en nombre del poder de los consejos (soviets) libremente elegidos. Aquellos que Trotsky había elogiado como "la gloria y el orgullo de la Revolución" van a ser tachados a partir de entonces como contrarrevolucionarios, y sus reivindicaciones serán deformadas. Rodeados y atacados, serán liquidados sin piedad. Tan sólo una pequeña parte de los insurrectos pudo refugiarse en Finlandia.

    Este estudio de Alexandre Skirda se apoya sobre testigos directos, como el del comandante provisorio de Kronstadt que el autor encontró en el exilio de Francia, así como sobre archivos secretos rusos recientemente desclasificados. Se trata de un estudio importante para comprender la Revolución en el que se incluyen documentos y fotografías inéditas de los insurrectos.
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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por ariscito el Lun Feb 16, 2015 8:41 pm

    no hace falta hacer grandes estudios o debates filosóficos sobre el comunismo, solamente hace falta preguntar a los testigos de los gulags y los campos de concentración, de las cárceles políticas, de las víctimas de torturas, de los perseguidos y familiares de asesinados y en general de los que sufrieron hambre y miseria en los países comunistas.
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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por santi_9champions el Lun Feb 16, 2015 9:21 pm

    a ti quizás no te interese, pero a mi me gusta estudiar de qué forma el bolchevismo y el socialismo de los intelectuales traicionaron al proletariado revolucionario.
    no solo es que me guste, es que ese tipo de estudio me parece fundamental si queremos entender la historia.
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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

    Mensaje por Aye el Lun Feb 16, 2015 9:32 pm

    ariscito escribió:no hace falta hacer grandes estudios o debates filosóficos sobre el comunismo, solamente hace falta preguntar a los testigos de los gulags y los campos de concentración, de las cárceles políticas, de las víctimas de torturas, de los perseguidos y familiares de asesinados y en general de los que sufrieron hambre y miseria en los países comunistas.

    joder, por un momento pensaba que estabas describiendo el franquismo del cual deriva tu partido favorito

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    Re: Comunismo Marxismo y su Genocidio de más de 100 millones (+18)

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